17 de junio de 2016

¿De vuelta?

Resulta demasiado paradójico que haya decidido escribir (¡y publicar!) esto en una fecha tan importante para mí. Normalmente me negaría a explicar la razón y trataría de cambiar de tema, pero ya que este blog forma parte de La Nueva Era™ (?), creo que no debo esconderlo. Tal día como hoy, hace tres años, fue cuando por fin pude acabar con la situación de maltrato que vivía en “mi casa” (gracias, “mamá” y “hermano ¿mayor?”) de la forma más bestia posible: largándome. Debo acotar que esta fue la única vía que me quedó después de tratar de buscar ayuda en los servicios sociales, policía y demás. Podría explayarme sobre esto, pero no es la idea.

Sé que esto parece no tener nada que ver con la razón por la que he estado desaparecida de este blog durante la friolera de UN AÑO. Bueno, casi, teniendo en cuenta la fecha de la última entrada. Pero cuando técnicamente no tienes familia porque una mitad ha abusado claramente de ti y la otra mitad está fastidiada por otras muchísimas razones, yo no tengo estabilidad alguna. Y vamos: shit happened!

El 99,999999% de la gente no retomaría un blog abandonado durante un año. Y este porcentaje subiría aún más si tenemos en cuenta el hecho de que parece que nadie ha echado en falta que no dijera nada nuevo. De hecho, tengo una entrada por completar y casi un año después nadie ha venido a decirme: “¡Pero acábala, gata gandula!” Me encantaría hacerlo, pero creo que he olvidado el punto…

De hecho, desde agosto de 2015 (el mes de mi última entrada aquí) hasta hoy realmente no he escrito nada literario. Y destaco el literario porque debido a mi situación personal me centré por un tiempo en un diario personal (el cual no publicaré en ninguna parte por ser demasiado personal) y un proyecto de activismo autista. No diré el nombre porque no quiero pecar de spammer en mi regreso.

Al menos hay algo bueno que puedo deciros: no he vuelto por impulso. Quiero decir, llevo como un mes o más pensando en volver y cómo hacerlo. Se supone que un blog necesita de regularidad, y cuando desapareces sin explicaciones durante tantísimo tiempo la vergüenza de volver es demoledora. Pero, a pesar de esto, realmente quiero volver. Tendré que ganarme otra vez algo de público. Incluso a los bots rusos, creo.

Y sí, a pesar de que la vergüenza y la timidez se me hacen muy grandes, creo que esto se queda en nada comparado con el valor sentimental que tiene este blog. Lo empecé a los tres meses de salir de esta situación de maltrato, cuando las cosas me iban más o menos bien. En ese momento fue cuando decidí que el color dominante iba a ser el rojo, en contraposición a otros blogs que tuve y en los que usé el negro o el violeta. También decidí que me sentía mucho más cómoda escribiendo como Tangoth y no como Ainara, aunque técnicamente no hay distinción alguna. Y aunque admito que me echaron una manita con el nombre, creo que por aquel entonces no habría encontrado nada más personal y llamativo.

Creo que por entonces hice un buen trabajo, porque casi tres años después y habiendo pasado por toda suerte de infortunios, no necesito cambiar nada ni empezar de cero. ¿Cuánta gente puede decir esto?

Así que sí, estoy de vuelta. No puedo prometer regularidad ni que me quedaré para siempre. Que sí, que ahora mi situación ~*parece*~ haberse estabilizado. Pero cuando no tienes a nadie y el mundo te discrimina por ser diferente, cada día puede ser un punto de inflexión.

Gracias por tomarte el tiempo para leer. Sé que ha sido un poco largo, pero sé que un “hola he volvido xdxdxdxd” no era suficiente ni de lejos.

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