10 de junio de 2014

¿Un libro en nueve días?


En internet hay todo tipo de charlatanes. Sí, gente que afirma tan tranquila que las Nintendos son cosa del demonio, que puedes adelgazar bebiendo cerveza, que las Islas Canarias pueden independizarse en forma de islas-estado, que los humanos y los gatos estamos hechos para ser veganos o bien que un tabloide no necesita tetas. Pero si hay un tipo de supercherías que no soporto son las que afirman que puedes escribir un libro en tiempo récord.

Es cierto que estos posts abundan en la red, pero hoy me he topado con uno que merece ser desmenuzado punto por punto, porque la cantidad de magufadas es, cuanto menos, increíble. Para los interesados en el post original, se titula Técnicas para escribir un libro sin tener tiempo y cómo escribí el mío en 9 días y está escrito por Carlos Bravo, un emprendedor en el mundo del marketing a través de internet, según he averiguado tras una leve sesión de visilleo.

Para facilitar la comprensión de todo lo que voy a exponer, voy a citar párrafos enteros del artículo. En caso de duda, os he facilitado el link del artículo original. Para que veáis que pretendo ir con la verdad por delante. Dicho esto, allons-y!
Desde que llegue a España me sorprende la imagen que te aporta haber escrito un libro. Con lo fácil que es. Te pones a redactar palabra tras palabras y si no paras llegará el momento donde lo habrás conseguido. Si un alemañol como yo puede escribir un libro, tú también.
Este concepto de "escribir un libro" me resulta inquietante. Según veo, este señor entiende el acto de escribir un libro por coger, sentarse, empezar a juntar palabras sin ton ni son y, ¡hala, ya tienes un libro! No, hombre, no. Hacer eso no es escribir un libro. Eso es juntar palabras. Y de juntar palabras a escribir algo con fundamento hay un trecho, y bastante generoso. Es como pasa en el mundo de la música. Si juntas un par de notas, un ritmo constante y una mala letra casi seguro que obtendrás reggaeton. En cambio, si te formas y mezclas notas de una forma armoniosa, seguramente obtengas una canción mucho más apetecible al oído. Pues con los libros pasa igual.

Efectivamente: escribir un libro no es tan fácil como lo pintan. De ahí que se tenga tanto respeto a quienes lo han hecho de forma exitosa, ¿verdad? Porque escribir requiere de un esfuerzo que no consiste solo en ir uniendo palabras de una forma armoniosa. Pero eso me lo dejo para más adelante.

Por cierto, bonito neologismo. Alemañol. Tal vez yo debería adoptar para mí misma el término canagabacha. Pero con mis palabras empezadas en regi- ya tengo más que suficiente.
Parece que ser autor tiene algo milagroso para aquellas personas que no lo han hecho todavía. En realidad es únicamente una prueba oficial de una cosa: sabes escribir. Si lo piensas bien tampoco lo es al 100% porque lo puede haber escrito cualquier persona para ti.
Este párrafo es de esos que lees, relees y el primer impulso que tienes es ir a levantarte a buscar una tila bien cargada. "Sabes escribir". Pero... ¿Qué es escribir? Si nos referimos al acto mecánico de coger un lápiz y hacer grafías, creo que a casi todo el mundo le enseñaron en preescolar y le dijeron algo así como: "La M con la A es MA". Si hablamos de ese acto, efectivamente, el señor Bravo tiene razón. Todos sabemos, de mejor o peor manera. Pero saber escribir la grafía de las letras no implica que todos sepamos escribir un libro.

Dicho en un ejemplo de los míos: podemos saber cuál es la receta de una tortilla de papas y los utensilios de cocina que necesitaremos para hacerla. Pero aun poseyendo estos conocimientos, nadie nos asegura que sepamos hacer este plato. Que sí, que puedes tener experiencia (o suerte) y te puede quedar una tortilla deliciosa. Pero también te puede suceder que se te queme por un lado, que se rompa y acabe siendo revuelto de papas, que no esté del todo hecha... ¿Y por qué? Fácil. Porque seguramente no sabemos hacerlo.

¿Cuál es la solución? Aprender. Y tanto en la cocina como en la literatura, la mejor forma de aprender es haciéndolo. Sí, al principio serás torpe y tu técnica será algo tosca. Pero, poco a poco, irás consiguiendo resultados. En nueve días no, por supuesto. Esto es una carrera de fondo, y cuanto antes te mentalices de ello, mucho mejor.

Pero bueno, no voy a estar crucificando al autor por todo lo que diga. Me resulta un acto digno y sincero que admita la existencia de los negros. Sí, esos que escriben para determinado fulanito para que ese citado fulano se lleve toda la gloria y gran parte de las ganancias.
Vayamos al grano del post. Si has aterrizado aquí es porque te interesa escribir un libro o leyendo el título te ha atraído la idea de hacerlo dentro de un futuro. Para empezar te tengo que decepcionar. La parte del título en el que dice “si no tienes mucho tiempo” no significa que sea algo rápido o que no requiera esfuerzo. Es más bien lo contrario.
Me atrevo a afirmar sin exagerar un ápice que este es el mejor párrafo de todo el post. Un hecho con el que no puedo estar más de acuerdo. Escribir un libro, o al menos hacerlo bien, requiere de tiempo y esfuerzo. Pero ojo, ese tiempo y esfuerzo se han de invertir en cosas que, al final, veréis que no menciona por ningún lado.
Encontrar huecos en la agenda: ya no van a existir los tiempos de descanso. Un viaje en el tren, una cita en el médico o esperar que te toque en tu peluquería son tiempos perfectamente aprovechables para trabajar en los capítulos de tu libro.
Vale, hay gente afortunada que puede concentrarse en estos sitios, sacar el netbook o la libreta y ponerse a escribir en serio. Pero hay otros muchos que no tienen tanto poder de concentración y prefieren usar estos "ratos muertos" para pensar en las ideas de su libro e irlas enlazando. Porque, seamos sinceros, escribir un libro con pretensiones literarias no es fácil. Debes poseer unos buenos personajes, un argumento que enganche, una estructura que ayude al lector a devorar con gusto las páginas del libro... No es algo tan sencillo como para ponerse a ello mientras esperas tu turno en la peluquería.
Tomarte unas vacaciones: no serías el primero que se toma unas vacaciones para trabajar en la redacción de un libro. Si te cuesta concentrarte en esos minihuecos de tiempos muertos que te da el día a día tienes que bloquearte unos 10-14 días para lograr tu objetivo.
Bien, de acuerdo, pero la pregunta es... ¿Alguien conoce algún buen libro que haya sido escrito en dos semanas? Me refiero solo al lapso de tiempo que se necesita para tener el primer borrador listo. Desgraciadamente, los pocos ejemplos que se me vienen a la cabeza suelen ser recopilatorios de relatos de muchos autores o bien best sellers. ¿Pero libros que impliquen un auténtico esfuerzo? Me temo que dos semanas no es tiempo suficiente para escribir un buen libro.
Sacrificar el tiempo libre: olvídate de ver la tele, leer libros o simplemente no hacer nada. Los tiempos libres ahora valen oro. Si quieres lograrlo tienes que pagar un precio durante un tiempo. Nada es gratis.
¿Nunca os ha pasado que, tras un tiempo escribiendo, os sentís tan saturados que tenéis el impulso de levantaros de la silla e ir a la cocina a por un café y desconectar? Si no os ha pasado ni una sola vez, permitid que dude de vuestra humanidad. A veces tener algo de tiempo libre es necesario. Como cuando nos decían en el colegio que por cada hora de estudio tenemos que descansar unos cinco minutos. ¡Hasta las propias videoconsolas te dicen que descanses un poco por cada hora de juego! Si hasta las cosas que ocupan nuestro tiempo libre nos piden descansar, ¿por qué escribir iba a ser menos?

Añado, como magufada suprema, esa prohibición de leer. Si pretendes escribir, leer es necesario. ¡Y no me valen las etiquetas del champú mientras estamos en el baño! Hay que leer libros. Abarcando toda la variedad posible. ¿Por qué? Porque así veremos cómo se desenvuelven otros autores haciendo uso de los distintos elementos que podemos usar para enriquecer nuestra narrativa, como giros en el argumentos, estructuras lingüísticas, organización del texto y la trama... Un texto complejo se puede desmenuzar en muchos elementos que seguramente acabemos utilizando para escribir un libro. Adaptándolo a nuestra forma de escribir, sí, pero usaremos esa teoría para pasar a la práctica. ¿Veis por qué es tan importante leer? ¿Cómo se le puede pasar por la cabeza a un proyecto de escritor el olvidarse de leer?
1. Crea sinergias con tu blog: crear un blog es la manera más sencilla para convertirte en autor de un libro. Existe un potencial de sinergias brutal dado que puedes utilizar contenido existente de tu blog sin necesidad de tener una mala conciencia por ello. Un libro es una forma estructurada y editada para seguir pasos lógicos del contenido que aportas. Aporta orden al “caos” que tiene un blog y simplifica el aprendizaje.
Vuelvo a recordaros los nueve días a los que se refiere en el título del artículo. Por mucho que lleves una temporada dedicándole un ratito a tu blog, nueve días no son suficientes para nada. Después del proceso de escribir en sí, hay que dejar pudrir el texto para alejarnos de él y poderlo corregir nosotros mismos con mayor eficacia. Desprendernos emocionalmente de él, vamos. También hay que hacer una buena estructura e incluso volverlo a corregir. Nunca hay suficientes correcciones, pienso yo. La cuestión es que en nueve días no se puede tener preparado un libro por mucho que provenga de varios artículos de un blog. Si se quiere hacer bien, se necesita meticulosidad. Y en apenas dos semanas es muy complicado lograrla.
2. Un mínimo de 1.000 palabras cada día: 1.000 palabras pueden parecer mucho porque realmente lo son. Este post no llega a tal cantidad. Piensa que un libro debería tener de media unas 50.000 palabras. Si logras mantener esta disciplina podrás tener un primer boceto después de 50 días.
Permitidme que os diga que este señor no se ha visto nunca metido en ese berenjenal mejor conocido como NaNoWriMo

Bromas aparte, lo primero que quiero aclarar es que la premisa de escribir a diario realmente es muy positiva. Aunque en mi experiencia, puedo afirmar que marcarse unos mínimos algo elevados no suele ser muy positivo. Que sí, confieso que cuando hice el NaNoWriMo, los días que podía escribir me salían 2.000 palabras sin demasiados problemas. Pero para obtener tal cantidad de palabras lo cierto es que solía necesitar unas dos o tres horas sin descansos y sin pararme a revisar o corregir. ¿Qué pasaba si lo hacía? Pues que ya no eran dos horas, sino cuatro. Y creedme cuando os digo que había personas que para llegar al objetivo de 1.667 palabras diarias sufrían ocho horas delante del ordenador.

Cada persona es un caso. Cada cual sabe cuáles son sus límites. Sí, a veces hay que forzar esos límites, pero dentro de objetivos realistas. Y para empezar a escribir, 1.000 palabras diarias me parece un tanto excesivo. Especialmente si, siguiendo la premisa del post, no andas precisamente sobrado de tiempo.

Otro detalle que quiero hacer notar es que un libro no tiene por qué tener una extensión fija. Hay libros muy cortos que son sublimes y otros que son más largos y tediosos que un día sin pan. Y lo mismo sucede a la inversa. Lo importante no es el número de palabras, si no lo que quieres transmitir. Si puedes transmitir lo que deseas en tres líneas es tan válido como si lo deseas hacer en 300 páginas. La cuestión es hacerlo, y bien.
3. Trabaja en tu hora creativa: para muchas personas es la mañana pero no tiene que ser necesariamente tu horario perfecto. Dormir lo suficiente es otro factor que según estudios ayuda a ser más creativo. Si no sabes lo que es la mejor hora para ti haz pruebas para ver en qué momentos te es más sencillo para que las palabras salgan de manera fluida de tu cabeza.
Volvamos a la premisa que hace el post original: escribe un libro rápido si no andas muy sobrado de tiempo. Pues, presupongo, si no puedes gozar de mucho tiempo libre, hay que hacer un esfuerzo titánico para reservarte el mejor momento del día para escribir. Y eso considerando que sea una hora normal, porque como sea una hora intempestiva... La de maravillas que se pierden en la profundidad de la noche...

La cuestión es que si no gozas de demasiado tiempo libre, en muchos casos no puedes reorganizarlo, ya sea por trabajo o estudios. Así que lo poco que tengas debes maximizarlo en pos de escribir, no buscando tu hora creativa. Recomendable, ¿pero y si no es posible? Esto suena a contradicción como una casa, me temo...
4. Júntate con varios autores: si no logras escribir un libro tu solo júntate con 2 o 3 personas. Trabajar en equipo es un reto pero si son gente con la que te entiendes bien puede ser una alternativa a la redacción solitaria.
Esta podría ser una buena alternativa de no ser porque, entre una cosa y otra, acabas tardando lo mismo que si te lanzas a escribir un libro solo. ¿Por qué? Porque todo el tiempo que tú te ahorras en redacción, lo necesitarás para organizarte con tus compañeros de libro, eso sin mencionar el proceso previo de documentación y el posterior de corrección. Lo comido por lo servido.

Aun así, admito con toda humildad que ser coautor tiene la ventaja de que tú puedes centrarte en el tema que más domines, mientras tu compañero puede centrarse en lo que mejor se le dé. Al final puede quedar un resultado muy bueno, pero solo si todas las partes se esfuerzan.
Mientras que sepas escribir puedes convertirte en autor de libros. Cualquiera puede lograrlo. Es muy gratificante tener el resultados final entre manos y saber que has tenido que trabajar duro haciendo sacrificios durante un tiempo para lograrlo.
Y, por fin, el último párrafo. Y puede que uno de los más irritantes. Regreso a mi tesis inicial. El saber juntar palabras no te hace escritor. Lo que sí te hace escritor es dedicarle un poco de tiempo cada día, leer mucho y estar dispuesto a aprender, pero siempre escribiendo. Este es uno de esos oficios en los que realmente nunca terminas de aprender. Siempre hay algo nuevo que hacer. Y, si además, lo ves como un acto mecánico que no te produce ninguna clase de placer mientras lo haces, lamento decirte que escribir no es para ti. Así que eso de "Cualquiera puede lograrlo", por muy estimulante que sea, no deja de ser una falacia. Porque de falacias con suerte anda el mundo editorial sembrado.

¿Mi conclusión? Un libro es como una planta. No puedes esperar que brote en pocos días. ¡Y muchísimo menos que te dé frutos! Debes dedicarle tiempo y cariño. Disfrutar mientras la ves crecer gracias a los cuidados que le das. Y, cuando sea el momento, será cuando tu planta (o tu libro) estén mejor que nunca gracias a todo lo que has hecho.

Post Data: Os publico (en imagen) un comentario que resume mi sentir tanto por este asunto como por la autopublicación en Amazon. No sería la primera vez que, aprovechando alguna oferta, he bajado algún libro gratis y arrepentirme según comienzo a leerlo.


3 comentarios:

  1. Una gran entrada, aunque al final este chico ha consegudo que gastemos tiempo en él.

    Mientras te leía (por cierto, genial tu redacción), me ha venido a la cabeza la idea de que el autor de ese post no es que precisamente no tenga ni idea de lo que habla. Al leer los comentarios de su página entiendes que tiene muchos seguidores que poseen la ilusión de escribir un libro a pesar de demostrar, muy a las claras, que ni siquiera tienen el convencimiento en sí mismos de que son capaces de hacerlo. Por tanto, y mirando un poco el currículum de este chico, puede que tan sólo esté haciendo uso de sus recursos y capacidades de marketing para llevarse de calle a todos estos seguidores contándoles algo que los anime, sea verdad o no dentro del mundo literario "real". Porque, tal y como muy bien expones tras desmenuzar cada uno de sus párrafos, éste no es el camino para tener un libro, al menos no de calidad.

    ¡Un saludo y hasta la siguiente!

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    Respuestas
    1. Nada, por esta vez se lo perdono porque voy a trasnochar voluntariamente y prefiero invertir esas horas en escribir antes que haciendo algo inútil.

      La cosa es que está haciendo una función de coaching en el fondo, pero el coaching es eso: animarte y darte lo que necesitas para avanzar tú mismo con tus herramientas. Que lo mismo me equivoco y hablo desde la ignorancia, pero viendo el auge que ha tenido todo este tema, es casi imposible no saber lo que es. De todas formas, tengo que estar contigo en ese punto. El primer paso es creérselo un poco. Luego, quien de verdad quiera y se proponga escribir un libro, encontrará un buen camino para hacerlo.

      ¡Un saludo muy grande para ti también!

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  2. ¡Un gran artículo! Lo comparto en Twitter (espero que no te importe ;) ).

    Lo más triste del asunto es que por culpa de gente como ésta, para la que los libros son un producto para ganar dinero, y escribir es sólo juntar palabras, sin que importe la calidad, el esfuerzo y, en definitiva, todo aquello que debería caracterizar la literatura, la autoedición se sigue viendo con tan malos ojos (en especial en Amazon).

    Y eso es injusto, porque hay autoeditados muy buenos que, simplemente, no han encontrado su lugar en el mundo editorial o prefieren ir a su aire.

    ¡Saludos!

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