21 de junio de 2014

Qué bueno que estoy


¡Ojú, qué calor! ¿Pero cómo es posible que haga este calor en junio? Madre mía, que un poco más y no me puedo ni levantar de la silla. De hecho, si no fuera una idea horrible comer ramen, iría al Felisano. Esta pereza que tengo no es ni normal, vaya…

En fin, por muy entretenido que sea este juego, debería ir a por agua fresca. Porque ni loco bebo yo la del grifo. La última vez que lo hice… ¡Quita, quita! No quiero ni acordarme.

Después de una encarnizada pelea entre mis sonrosadas posaderas y mi silla, me dirijo hacia el baño. No creo que sea buena idea que baje a por agua fresca en calzoncillos. No por mí, ojo. Valencia, tierra de naranjas… Y de pervertidos. Las mujeres tampoco se salvan, para mi desgracia.

Me remojo la cara como puedo, y ya que estoy, me aseo un poco. Y tras eso…

¡Guau, qué bueno que estoy!

Me veo en el espejo y es que me echaba nata y me comía entero. No dejaba ni los huesos. ¡Ni el tuétano! No sé si serán estos calzoncillos, que me quedan ajustados y me realzan. Tampoco sé si mis comidas únicamente basadas en ensaladas y cosas frías y ligeras tendrán algo que ver. O lo mismo es cosa de que mi habitación es una sauna, por mucho que tenga el ventilador apuntando hacia mí. La cosa es que estoy hecho un adonis y me gusta verme así. Si hasta parece que me puesto un poco cachas y todo.

Bueno, que me desvío. Que estoy potentorro. Pero no lo digo por consolarme. Si es que me empotraba y a ver luego quién me desencajaba de la cama. De hecho, me gusta tanto la imagen que me devuelve el espejo que paso de vestirme. Total, no creo que el agua huya por piernas porque tarde cinco o diez minutos más… ¿Verdad?

Justo cuando andaba más entretenido observando mi cuerpo, me percato de la existencia de un pequeño bote de aceite corporal. Sinceramente, yo no me suelo echar esas pijadas, pero en estos momentos me apetece tanto verme de la forma más sensual posible que no puedo evitar tomar el frasco y echarme un buen chorro en el pecho. ¡Lo siento, mamá, pero mi autoestima es más valiosa!

Muchos me rechazarían por tener los pectorales lampiños. Que sí, que los osos están muy bien y que donde hay pelo hay alegría, ¿pero y lo bien que me queda a mí no tener ni un pelo? Me queda tan bien que hasta parece que me hago la depilación láser. ¡Las ganas mías! Antes me compraba una Xbox One, fíjate…

Al final, con la tontería de embadurnarme con el aceite corporal me he quedado pegajoso. Si es que solo a mí se me ocurre untarme con grasa estando ya sudado y enguarrinado perdido. ¡Soy un caso!

En fin, tendré que aguantarme y meterme en la ducha. Así que no me queda más remedio que coger mi champú y mi desodorante para ir por la vida oliendo a machoman, quitarme los calzoncillos y… ¡Ay! ¡Si es que estoy más bueno que el pan!
Nota de autor: este es el escrito que he hecho para el ganador de mi concurso. La verdad es que me he divertido mucho con la idea que me has dado. ¡Ah, y feliz cumpleaños, Max! Por cierto... Perdón por preferir a un superhéroe antes que a un niño gordo jugón :P

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